Aísla bien tu vivienda para evitar fugas de calor a través de puertas y ventanas y, siempre que sea posible en zonas frías conviene instalar cristales dobles con cámara de aire interna o bien dobles ventanas. Una vivienda bien aislada puede ahorrar hasta un 30% en el gasto de calefacción.
Evita la ventilación excesiva. Al ventilar tu vivienda no tengas la calefacción en marcha. El aire de una habitación se renueva totalmente manteniendo sólo 10 minutos las ventanas abiertas. En verano, ventila la casa a primera hora de la mañana y por la noche, ya que el aire exterior es más fresco que el del interior de tu domicilio.
Limita la temperatura de tu vivienda. Una temperatura excesiva no resulta confortable e incrementa el consumo. Bajar un grado la temperatura de la calefacción ahorra de un 6 a un 9% de energía. Una temperatura de 20º a 22ª es confortable.
Utiliza sistemas de control y regulación de temperatura que te permitirán ahorrar energía y mejorar tu bienestar. Los termostatos desconectan automáticamente los aparatos o el sistema al que están conectados cuando se alcanza la temperatura establecida. Instala el termostato lo más lejos posible de las fuentes de calor.
Revisa periodicamente tu caldera o calentador. Así conseguirás el máximo rendimiento con el menor consumo de gás.